Travesía Laredo - Oriñón

 

El pasado 4 de Octubre se planteó una salida entre Laredo y Oriñón, coincidiendo con nuestros amigos vascos de Euskalkayak.
En un principio habíamos quedado en el puntal de Laredo, en previsión de si hacia mala mar, remaríamos por la ría del Asón. Pero en vista de que el mar estaba apetecible, decidimos acometer la salida pero desde Laredo, ya que así nos ahorrábamos el aburrido recorrido por la playa de la Salvé.

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Al final entre la gente que fuimos de la asociación y los amigos vascos nos juntamos 10 palistas en la salida. A los que se nos sumaron 3 amigos más de Santander que salieron desde Santoña. En total 13 nos dirigimos con ritmo suave hacia Oriñón, con un agradable mar de fondo, que amenizaba la navegación y una ligerísima brisa del Sur-Oeste en la cola.

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En el primer tramo de recorrido no nos pudímos acercar demasiado a la costa, pues estaba repleta de bajos que hacían levantarse demasiado las olas. Con un grupo tan numeroso y algún miembro sin demasiada experiencia, no era lo más recomendable jugar entre rocas.
Impresionantes lomas verdes y acantilados nos deleitaban a nuestro paso por tan singular costa.

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Casi sin darnos cuenta, llegamos a la ensenada de San Julián. Las vista desde aquí son simplemente impresionantes, el monte Candina con sus 487m de altura se desploma hasta el mar, todo un espectáculo. Este tramo es de aguas profundas y nos permitió disfrutar desde cerca sus impresionantes muros de roca.

 

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Con buen ritmo llegamos a la playa de Sonabia. Dado el buen estado del mar, proseguimos la marcha y cruzamos el cabo Cebollero que da paso a la la gran ensenada de Oriñón. Después de reagruparnos un poco, tomamos rumbo directo a la playa de Oriñón, con intención de desembarcar y estirar las piernas.
Las olas cerraban un poco en la entrada a la playa, pero esperando un poco el momento adecuado no hubo mayores problemas para desembarcar.
Un tímido sol nos calentaba un poco mientras nos tomábamos un piscolabis en la orilla.

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Después de reponer fuerzas, volvimos de nuevo al agua a comernos alguna olita que otra en la salida.
La vuelta fue igualmente amena que la ida, aunque la mar de fondo había descendido un poco y el viento había desaparecido por completo. Gozamos de una perspectiva distinta de este precioso recorrido.
Finalmente después de 22 Km. de travesía, volvimos a desembarcar cerca del puerto de Laredo.
Personalmente, fue una gozada poder disfrutar un buen día de kayak, con gente de tan variadas procedencias. Un saludo a todos, amigos...


Aquí tenéis el mogollón de fotos que hizo el amigo Carlos de Pamplona:  http://www.flickr.com/photos/kakokayak/sets/72157607741688283/

 

Texto y fotos de César Moratinos.

 

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